SANGRE, MAS SANGRE…….
Sangre, mas sangre, condenada sangre, por que no paras?.... Ya
siento el espasmo en mi coronaria que me aprieta el pecho y no encuentro de
donde…. Carajo….
-A ver, aspirale, jálale bien… no veo nada, ¡ acomódenme la
luz!- ordenas.
-ángulo…., ¡no¡ ése no el fino…. Click…… y ya….. como en los anuncios. Ya paró… parece..si,
ya paró. Ahora sí, respira, relaja la
coronaria y sigue, ya con calma, el
resto del procedimiento.
Así se te va la
vida, en la rutina del trabajo, pero este trabajo, aunque rutinario, no es rutina….no
te aburres. De repente notas que te duelen las rodillas… pero si estoy parado, ni me muevo…. Pues sí pero dos o tres horas en
el mismo pedacito de suelo, como los flamingos, en ratos sobre una pata, luego
la otra, para mortificar menos las várices.
Lo curioso es la manera en que el cerebro se concentra.
Borras todo lo demás…. El tiempo, el cansancio, el hambre… y cuando de verdad
estas en un problema, que no
encuentras en el cerebro el plano o las
instrucciones que debes usar…. Entonces
de verdad el tiempo se detiene…no sabes de nadie más…la realidad se congela
fuera de ese pequeño espacio en que te desempeñas… Tus sinapsis cerebrales se
activan, el sistema de archivo corre desesperadamente para adelante y para
atrás buscando el recurso que te dé la pauta para salir avante….. -no existe,
lo siento- dice el cansado disco duro….
Este caso, ahora sí…. está difícil, no te había tocado uno igual…. Se activan
conexiones neuronales de emergencia…se busca por otros recovecos del cerebro…
casi puedes oler las hojas de los libros donde vienen las complicaciones. Los artículos no ayudan, nomás dicen lo teórico. La bronca es resolverlo aquí, con
el cuchillo y la pinza en la mano. Casi quieres buscar un Doctor pero que sí
sepa que hacer…
Tus residentes están medio asustados, no te habían visto
tartamudear ni que te temblara la mano. De todos modos pareces más seguro que
ellos. -Jálale acá , le dices al de tu
derecha - y no te muevas.!! Tú, agarra este fierro y así donde te pongo, traes el hígado ahí y si
le jalas lo lesionas…. Ya con el campo
seco y buena luz, lo demás es tranquilo. Terminamos, -le cierras- dices al R3
que con gusto asiente y pregunta si deja un drenaje, -si nomas fíjalo bien.
Aquí ando.
Sales y te estiras…. El dolor de espalda no te deja en
paz. Vas a la otra sala y te dice el
anestesiólogo que si ya lo duerme, es el paciente de la vesícula aguda….- si,
ya acabé, están cerrando- dando la anuencia para que traigan el siguiente
paciente. Maldito dolor, se te clava entre las escápulas y no te deja respirar
bien, como si un globo se hubiera metido
en el pecho. Sientes el pulso acelerado y cansancio …. -Si apenas voy epezando-
piensas… sales del quirófano hacia el
cuarto de descanso, te recuestas…. Es peor, sientes que falta el aire y
desesperado te levantas. -Se me hace que
voy a urgencias…te levantas y por suerte un bun amigo topa contigo –
estas muy pálido- te dice. -Traigo un dolor de espalda que no se me quita---
dices en respuesta. –Vámos a Urgencias,
para que te vean y te pongan algo- te
dice, preocupado y casi llevándote de la mano porque no quisiste ir en silla de
ruedas. –No tengo nada—dijiste, -ahorita
se me pasa, me van a poner otra vesícula-
Como quiera llegas a Urgencias y das los pormenores a los
compañeros de guardia, que, influidos por tu decir, también concluyen que es
dolor muscular y te indican analgésicos… ahí empieza esta aventura.
Esta realidad, que dominas, es tuya y te pone a prueba
constantemente, hoy te hará ver sus detalles y cómo estás totalmente indefenso,
ajeno a ella y sin control en lo absoluto de las circunstancias.
Este es mi relato.


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